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Salud

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Muchos riesgos sanitarios asociados con el consumo de carne son el resultado de las prácticas catastróficas llevadas a cabo en las granjas (o para ser más correcto: la ganadería intensiva). Estos riesgos incluyen Salmonella, así como la EEB epidérmica bovina, la gripe aviar y la resistencia a antibióticos. La resistencia a antibióticos se produce cuando, mediante su excesivo uso en la ganadería, las bacterias son capaces de adaptarse y volverse inmunes al efecto de los antibióticos. Los antibióticos se emplean de forma rutinaria en cantidades masivas con los animales de granja. Muchos expertos ven una actitud de riesgo para la salud de los humanos mediante este uso excesivo.
Para la gente que trabaja en o vive cerca de granjas ganaderas, existen otros riesgos más directos para su salud, como emisiones de materia particulada.

El consumo de carne está directamente asociado con más de un centenar de enfermedades humanas. Entre ellas, se incluyen las dos principales causas de muerte en el mundo occidental: la enfermedad cardiovascular y el cáncer (principalmente el cáncer de colon). Los científicos están cada vez relacionado más el consumo de productos de origen animal con enfermedades como la diabetes, obesidad, presión sanguínea alta y alergias.
Aparte de esto, el consumo de productos de origen animal no sólo puede dañar el bienestar del individuo, sino a la economía.

Los alimentos sin ingredientes de origen animal evitan muchos de estos riesgos y además ofrecen muchas ventajas para la salud. La carne cultivada es aún un sueño futurista, pero se anticipa que tendrá muchas ventajas para la salud sobre los alimentos de origen animal. Esto se debe a que los nutrientes en los que la carne cultivada va a crecer pueden combinarse para influir en el producto final. Es decir, por ejemplo, que sería posible sustituir las grasas saturadas por grasas insaturadas.

Tanto la carne vegetariana, como la carne cultivada eliminarían el riesgo de epidemias animales.

Para ofrecer una información equilibrada, debería tenerse en cuenta que un consumo excesivo de isoflavonas de soja puede desencadenar una dolencia tiroidea.