Para el mundo

 
 
 
 

hambre en el mundo

malnourished child

animal feed vs. biofuels

Comer carne supone alargar la cadena alimenticia desde las plantas a los humanos. De este modo, la producción de comida añadiendo otro "eslabón" a la cadena, es decir, los animales, representa una pérdida de nutrientes que podrían ser directamente usados por nosotros mismos. Dependiendo del tipo de animal, se requieren hasta 10 calorías vegetales, y a veces incluso más, para proporcionar 1 caloría de carne. Si toda la población humana se permitiera el "lujo" de comer la cantidad de carne que normalmente comemos en la Unión Europea y EE.UU. sería imposible alimentar a todo el mundo, y esto no es un caso hipotético en un futuro lejano, sino que ya es el caso, en estos momentos.

El informe de la FAO " Previsiones sobre el cultivo y situación alimentaria", muestra que mientras que se emplean 100 millones de toneladas de cereales para producir biocombustibles, se emplean 754 millones de toneladas de cereales como pienso para el ganado. La producción de carne global desperdicia 7 veces más cereales que la producción global de biocombustibles.


El hambre ya forma parte de nuestra vida cotidiana en todo el mundo. UNICEF estima que 90.000.000 de niños en todo el mundo con menos de cinco años están gravemente malnutridos. Casi el 70% de las cosechas importadas por la UE para pienso animal proceden de países en vías de desarrollo con los mayores niveles de malnutrición. En un mundo en el la población global está creciendo vertiginosamente, la necesidad de asegurar un modo fiable de alimentarnos se convierte en algo cada vez más urgente. Una forma de vida vegetariana, es decir, comer carne vegetariana en lugar de carne de origen animal, o en el futuro, carne cultivada, debe seguir ganando credibilidad como un modo viable de sustentar el mundo.